ROBO, FRAUDE Y ABUSO DE CONFIANZA, JURISPRUDENCIAS

 

 Por DPM Investigaciones

La relación de trabajo o servicio lo prestan los trabajadores, los dependientes o domésticos, que son aquellas personas que prestan un servicio personal al pasivo de manera subordinada y mediante el pago de un salario o cualquiera otro estipendio.

No obstante la cosa mueble se entrega al agente de manera transitoria, sin transferírsele su propiedad (como, v.g., en depósito o en prenda) aquél, violando el fin jurídico justificante de su posesión de hecho y tenencia limitada sobre la citada cosa, ejerciendo atribuciones mayores a las que tiene por el justo título se apropia de ella, incorporándola a su patrimonio, reteniéndola o realizando actos como si fuera su dueño.

ABUSO DE CONFIANZA. DOMESTICOS Y DEPENDIENTES.- Cuando la cosa mueble está dentro de la esfera material de una persona como consecuencia de un acto jurídico cuyo objeto sea distinto de la cosa en sí, no tendrá una posesión derivada sino una posesión precaria, como sucede con el domestico y dependiente, quienes son poseedores precarios en relación con los útiles de trabajo y las mercancías respectivamente, porque aun cuando los tienen a su alcance material, esto se debe al contrato laboral correspondiente, por lo que en estos supuestos no se satisface el presupuesto técnico del abuso de confianza. 

Novena Época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo V, Marzo de 1997. Tesis VI.2º. J/94 Página: 661.

 

ABUSO DE CONFIANZA. CASO EN QUE NO SE SURTE EL PRESUPUESTO TÉCNICO DEL DELITO DE.- Si no se advierte que el acusado haya recibido la posesión derivada de las mercancías, como elemento sine qua non para la configuración del delito de abuso de confianza, pues el hecho de que haya tenido acceso a esos bienes , con motivo de su puesto dentro de la empresa, no implica la entrega material de esas mercancías de que se apoderó, ni que ejerciera cierta disposición sobre las mismas, dado que al realizarse la conducta ilícita dentro del establecimiento de la pasivo, es obvio que ésta tenia en su poder y disponibilidad las mercancías indebidamente sustraídas; por ende, no se surte el presupuesto técnico del abuso de confianza consistente en la posesión derivada, la cual confiere al poseedor de la cosa un poder distinto al de la mera detentación que ejerce el precarista, pues el primero recibe el bien en virtud de un acto jurídico cuyo objeto directo es el propio bien que se entrega, mientras que el poseedor precario tiene la cosa a su alcance merced a una situación jurídica (relación laboral) que no recae directamente sobre la cosa (mercancía).

Octava Época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: XII-Diciembre. Página: 781.

 

 

ROBO Y ABUSO DE CONFIANZA. DIFERENCIAS.- El elemento primordial para la existencia del delito de abuso de confianza, es que alguien entregue a otro la tenencia material de una cosa o de una cantidad de dinero y no el dominio, además de que no tiene que llevar a cabo ningún esfuerzo para hacerse de las cosas, por lo que si el quejoso era sólo empleado de la empresa afectada, pues a pesar de que se le haya encomendado su custodia y vigilancia así como de que tuviera acceso a ella con cierta autonomía, ésta no había salido de la esfera del control del dueño, y de haber desplazado el inculpado cierta cantidad de dinero sin consentimiento de quien podía disponer de ella, esa acción constituye un verdadero apoderamiento y no una disposición de cosa ajena de la que se haya transmitido la tenencia; máxime que el quejoso en ningún momento recibió la tenencia material del dinero, por tanto su conducta se encuadra dentro del ilícito de robo y no en el de abuso de confianza.

Octava Época. Instancia. Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: X-Noviembre. Página: 307.

 

 

ABUSO DE CONFIANZA, INEXISTENCIA DEL DELITO DE.- Para la tipificación del delito de abuso de confianza, es necesario que al agente activo se le transmita la tenencia y no el dominio de las mercancías objeto del ilícito, lo que no acontece cuando el inculpado, por diversas circunstancias, las tiene a su alcance, en su carácter de almacenista o jefe del departamento de refacciones de la empresa ofendida, por que obviamente sus actos en relación con los objetos no eran autónomos, por estar sujeto a las instrucciones, vigilancia y dirección del Gerente General encargado de la negociación, máxime que las refacciones no fueron vendidas al precio original, sino que el quejoso se apodero de ellas, haciéndolas suyas, para venderlas fuera del establecimiento comercial en los domicilios de los compradores, sin notas y a menor precio, obrando en consecuencia con ánimo de dueño.

Séptima Época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Tomo: 103-108 Sexta Parte. Página: 14.

 

 

ABUSO DE CONFIANZA Y FRAUDE.- Aunque es cierto que el delito de abuso de confianza que define el artículo 382 del Código Penal Federal, y el de fraude, son infracciones que causan lesión al patrimonio y, por lo tanto, implican defraudación, también lo es que tratándose del delito de fraude, el agente despliega una actividad positivamente mentirosa para hacer incurrir en una creencia falsa –error- al pasivo de la infracción, alcanzando un lucro indebido, en tanto que por lo que ve al delito de abuso de confianza, aun cuando hay disposición o distracción de la cosa, violando la finalidad jurídica de la tenencia en forma tal que el abusario obra como si fuera su dueño, sin embargo, concurre un elemento distinto, como lo es el relativo a que la cosa ha sido entregada voluntariamente por este último, en tanto que en el fraude, el pasivo es determinado por el dolo con que procede el sujeto activo.

Sexta Época. Instancia: Primera Sala. Fuente: Semanario de la Federación. Tomo: Segunda Parte, VIII. Página: 9.

 

ROBO Y ABUSO DE CONFIANZA, DELITOS DE, COMETIDOS POR BODEGUEROS, DEPENDIENTES O INTERVENTORES.- En tanto que en el abuso de confianza se requiere, en lo general, la entrega real, material y física del objeto, para que la tenencia satisfaga la noción jurídica que en el derecho romano se distinguía bajo la denominación del “corpus”, la simple posibilidad de que la cosa se encuentre al alcance del infractor, en su calidad de dependiente, interventor o encargado de bodega, no puede significar aquella tenencia, y por ende cuando el delincuente aprovecha esa facilidad para sustraer la cosa, consuma un robo.

Quinta Época. Instancia: Primera Sala. Fuente. Semanario Judicial de la Federación. Tomo: CII. Página: 1352.

 

 

FRAUDE. CONCEPTOS DE ENGAÑO Y ERROR COMO ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DEL TIPO.-  El fraude es un delito material por requerir un resultado de la misma índole (la entrega de la cosa y el daño patrimonial concurren en ella, así como la obtención de un lucro o un beneficio indebido), con independencia de los medios comisivos, engaños o aprovechamiento del error, entendiéndose el primero como la actividad mentirosa empleada por el sujeto activo que hace incurrir en una creencia falsa al sujeto pasivo de la infracción, o sea una acción falaz positiva para lograr la obtención de la cosa o el logro de un beneficio indebido; en el aprovechamiento del error, no es necesario en todo caso, una actividad del sujeto activo, quien se aprovecha de la falsa concepción que una persona tiene sobre un hecho cualquiera para llegar al resultado antijurídico, y a diferencia del engaño que constituye el medio comisivo para provocar el error, en el aprovechamiento de éste que existe con anterioridad, el agente sólo se vale de esa situación para lograr el fin que de antemano se propuso, ya que en estas circunstancias el activo no causa el falso concepto en que se encuentra la víctima, sino únicamente se abstiene de hacer saber al pasivo la falsedad de su creencia y se aprovecha de ella para su finalidad dolosa.

Octava época. Tribunales Colegiados de Circuito. Semanario Judicial de la Federación. Tomo V, Segunda Parte-2, Enero a Junio de 1990. Página: 578.

 

 

Debe determinarse si la acción del agente ha causado perjuicio al titular de la empresa o bienes de éste que se le hubiera dado a cuidar o administrar, ya sea alterando las cuentas o condiciones de los contratos, haciendo aparecer operaciones o gastos inexistentes o exagerando los reales, ocultando o reteniendo valores o empleándolos indebidamente, si cualquiera de estas acciones las hubiese realizado con ánimo de lucro.

SUJETO ACTIVO

La persona que ha adquirido la calidad exigida por la ley al haber aceptado o protestado el deber de cuidar, gobernar o administrar los bienes, intereses patrimoniales, empresa o entidad jurídica de que se trate, y que se le han conferido a su cargo, gestión y responsabilidad. Puede corresponder, por ejemplo, a personas que llevan el manejo total de una negociación o parte de ésta, quienes ejercen la patria potestad, los albaceas, síndicos, interventores, administradores de cualquier sociedad, los mandatarios generales, consejeros, gerentes, directores o administradores de personas morales, etcétera. En general, las personas que con cualquiera de dichas calidades ha contraído el deber concreto de fidelidad administrativa en la conducción de los intereses patrimoniales ajenos a su cuidado.

JURISPRUDENCIA

ADMINISTRACION FRAUDULENTA, CONFIGURACION DEL DELITO DE.- En términos del artículo 173 del Código Penal del Estado de Guerrero, comete el delito de administración fraudulenta, “Al que teniendo a su cargo la administración o el cuidado de bienes ajenos, por cualquier motivo y con ánimo de lucro perjudique al titular de éstos alterando las cuentas o condiciones de contratos, haciendo aparecer operaciones o gastos inexistentes o exagerando los reales, ocultando o reteniendo valores o empleándolos indebidamente, se le impondrán las penas previstas para el delito de fraude”. De tal modo, no se integra el ilícito en cuestión si el activo desempeñaba el cargo de auxiliar de contabilidad, pues sus funciones únicamente eran de apoyo, ya que éste debe tener a su cargo la delegación de facultades para el manejo, cuidado o administración de bienes ajenos, es decir que tenga la obligación previamente aceptada , de gobernar, regir y cuidar con probidad, intereses privados patrimoniales ajenos, y esto es necesario tomando en cuenta que la existencia del delito surge precisamente del exceso de atribuciones en que incurre el administrador o cuidador de esos bienes, pues de él dependen directamente la iniciativa y discrecionalidad para la administración de los intereses patrimoniales ajenos, y la comisión del acto punible representa el abuso de su posición o la violación de sus propios deberes, ocasionando daños a esos intereses a través de cualquiera de las formas que previene el tipo de penal del antijurídico; de lo anterior se sigue que, el delito es propio o especial, y sólo puede ser cometido por aquella persona que ha asumido una cualidad jurídica, de administrar bienes o cuidar de ellos, debiendo entenderse que su posición frente a los intereses ajenos no es de mero detentador, sino que su función es más amplia y de su gestión, decisión y determinación, dependen los movimientos de los bienes objeto de administración o cuidado.

Novena época. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta. Tomo: III, Marzo de 1996. Tesis: XXI.1o.7 P. Página. 872.