¿CODEPENDENCIA O AMOR?

DPM Investigaciones

El codependiente es una persona adicta a los problemas de otro (u otros) que

inconscientemente permanece junto a él o ella, no para tratar de ayudarle a su-

perarlos, sino más bien para sentirse necesitado, apreciado y valorado. Por ello

se aferra a la persona de manera irracional, perdonándole incluso cualquier tipo

de maltrato como golpes, insultos, alcoholismo, drogadicción y violaciones; sin

embargo, es menos tolerante en el caso de la infidelidad.

    Esta situación no es exclusiva de las personas codependientes. Las mujeres

suelen ser muy “aguantadoras” y, en ocasiones, justifican cualquier acto de des-

precio o maltrato físico, verbal o psicológico, preocupadas por la manutención

y bienestar de sus hijos o simplemente porque conservan la esperanza de que

algún día sus cónyuges o parejas cambien. En este tipo de relaciones es lamen-

table observar que el dicho “el valiente vive hasta que el cobarde quiere” es muy

cierto, ya que poco a poco se va medrando la personalidad, la autoestima, las

metas y las ilusiones de quien recibe este tipo de vejaciones. Se impone la ley

del más fuerte que en muchos casos abusa de ese poder, por no poner un límite

y permitir que se quiebre la delgada línea del respeto, la cual no debe cruzarse

jamás.

    Observamos que el factor fundamental de la decisión de no perdonar una

infidelidad radica en el concepto de “amor”: mientras algunas personas se sacri-

fican dentro de la relación para sacar al otro u otra de sus adicciones o corregir su

temperamento, es precisamente la infidelidad la que rompe el compromiso. Con

este acto se manifiesta que se ha perdido ese sentimiento; se interpreta como

una traición al esfuerzo que se hace por mejorar la relación y, por ello, resulta

conflictivo e imperdonable.

    Durante muchos años, las mujeres fueron consideradas la parte menos im-

portante de la sociedad; no tenían derechos, no podían expresar su opinión.

Para muchos pueblos eran como una cosa e incluso un objeto de comercio. Tales

circunstancias históricas siguen reflejándose de alguna manera en su compor-

tamiento actual, dependiendo de la educación y la cultura. Lo que sí notamos

con mucha frecuencia en casi todas las consultas que nos hacen es que las mu-

jeres que se acercan en busca de elementos de información necesitan pruebas

tangibles, como fotografías o videos, que evidencien la conducta impropia de

sus parejas. De esta forma pueden justificar su separación y señalar al culpable

de la ruptura, liberándose de malas interpretaciones de la sociedad e incluso de

su propia familia, pues aún resulta difícil aceptar una separación sin una razón

válida para ello.

    En muchas consultas nos percatamos de que las mujeres mantienen una rela-

ción poco constructiva, pero, más allá de conservarla por codependencia o por

amor, lo hacen por conveniencia pues en su naturaleza se enmarca la responsa-

bilidad de criar, proteger y darle una buena educación a sus hijos, incluso a costa

de su propia persona. No obstante, cuando éstos pueden valerse por sí mismos,

muchas toman la decisión de separarse, amparadas en una infidelidad o en el

mal trato por parte de su cónyuge, de quien ya no dependen económicamente.

En esos momentos pueden justificar ante la sociedad el hecho de haber vivido

como personas abnegadas y sufridas toda su vida, siempre y cuando cuenten

con un elemento de información adicional que les permita autojustificarse.

    Por ello aconsejamos que los matrimonios se basen en la convivencia sana

entre las parejas teniendo como valores primordiales el respeto, la comunica-

ción y la tolerancia, sin confundir éstos con tener que soportar situaciones que

nos ofendan, dañen o perjudiquen.

    Hay que aclarar que la tolerancia implica conversar y escuchar a nuestra pa-

reja teniendo interés por realmente entenderla o entenderlo, aun cuando no se

compartan las mismas ideas. En cuanto se presente alguna situación que nos

haga sentir incómodos, ya sea una actitud o un comentario, debe hablarse des-

de un inicio para evitar que el problema crezca y se puedan marcar límites, evi-

tando la codependencia y el maltrato.