AMIGOS SECRETOS

DPM Investigaciones

La amistad se inicia por una empatía entre dos personas, las cuales pueden com-

partir un mismo interés profesional, laboral, deportivo, intelectual, económico o

de vida.

    La relación de amistad entre un hombre y una mujer se quebranta cuando

alguno de los dos llega a manifestar un sentimiento más profundo por el otro u

otra y no se siente correspondido.

    Nuestra experiencia profesional nos ha demostrado que normalmente, el

constante contacto de una persona con otra y su mutua afinidad en la forma

de pensar y actuar hace que el aprecio crezca pudiendo dar paso a una relación

sentimental y/o física.

    El compartir un punto de vista, un hecho o simplemente una conversación

nutrida genera un sentimiento de aceptación y comprensión que reconforta al

grado de frecuentar esa compañía, descuidando los principales elementos que

dieron forma a esa amistad y, lejos de alimentarla, confundiéndola con enamo-

ramiento.

    La constancia en este tipo de roces hace que crezca de manera desmedida

la imaginación de los actores involucrados, pasando de un concepto analítico

inicial, a un idealismo irracional.

    La probabilidad de que una amistad se transforme en una relación de pareja

dependerá de la situación personal de cada uno de los miembros, pues la acti-

tud que manifiesten, sus necesidades personales y sus circunstancias en el as-

pecto sentimental, sexual, de autoestima o material, abren o cierran las puertas

y el interés hacia la otra persona.

    En una sociedad como la nuestra en que la prisa, los compromisos, las obliga-

ciones y la falta de tiempo para la convivencia son una constante, es natural que

los espacios en que se tiene la posibilidad de interrelacionarse se aprovechen al

máximo, muchas veces para llenar la falta de atención y de consideración hacia

su persona ya sea por sus familiares, cónyuges o vecinos, entre otros.

    La amistad es un solaz en el cual las personas se refugian para obtener mo-

mentos de desahogo y de comprensión dejando atrás la presión social en la que

se vive día a día.

    Suele observarse que en el caso de los matrimonios en los que uno o los dos

cónyuges trabajan y tienen una vida muy acelerada, con poco tiempo de con-

vivencia, el que no encuentra atención en su pareja se ve en la necesidad de

buscarla formando amistades muy cercanas en sus centros de trabajo, en algún

club o en la escuela o intimando con alguna de las personas con las que tiene un

contacto cotidiano, lo que por lo general termina en una relación sentimental o

física profunda.

En conclusión, la amistad entre un hombre y una mujer puede llegar a existir

mientras mantengan equilibradas sus necesidades físicas y sentimentales. De

otro modo es fácil buscar en un amigo lo que falta en la relación de pareja y caer

en la infidelidad.