COMUNICACIÓN EN LA PAREJA

DPM Investigaciones

Es por demás sabido que la pareja es la base de la sociedad, que a través de

ella podemos formar núcleos familiares o ser parte de éstos. Con el tiempo, las

parejas también han evolucionado y con ellas la forma de comunicarse de sus

miembros entre sí.

   Hace tiempo, las parejas se formaban por decisión de los padres de los inte-

grantes de éstas; ni siquiera se podía escoger, mucho menos conocer a la per-

sona y así comunicarse con ella. Se llegaba al matrimonio siendo desconocidos,

dormían en camas separadas y cada uno ejercía su papel a cabalidad sin estre-

char lazos, el hombre siempre proveedor y la mujer encargada de las labores

domésticas y la crianza de los hijos. Así podían vivir durante años, literalmente

“hasta que la muerte los separara” y quizá sin llegar a conocer en profundidad los

gustos, los sueños y las inquietudes del otro, mucho menos compartir las metas,

los disgustos, las angustias, la crianza de los hijos y todo tipo de situaciones que

en la pareja son cotidianos. En esa época, la comunicación estaba en segundo

plano; todo era frío, tal vez incluso superficial, la mayoría de las veces se olvida-

ban los sentimientos.

    Tiempo después todo cambió gradualmente. En primer lugar, ya se era libre

para escoger a los compañeros sentimentales; los noviazgos marcaban el cami-

no al matrimonio y ya en éste, los roles de género fueron complementándose.

Los padres ahora compartían tiempo con sus hijos, colaboraban en su educación

y asumían un papel activo dentro del hogar. Esto le permitió a la mujer ser más

independiente, tener tiempo para dedicarse a otras actividades y comunicar sus

necesidades, ambiciones y preocupaciones; simplemente, compartir más. Ahora

la vida en pareja era más dinámica y la comunicación en ella comenzó a ser un

factor clave de felicidad o infelicidad, según el caso.

    En la actualidad, la comunicación es esencial. Desde el noviazgo, nos permite

conocer y evaluar los diferentes aspectos del individuo, darnos cuenta de qué

valores tiene, cuál es su personalidad, qué piensa, qué hace, cuáles son sus nece-

sidades, expectativas y objetivos. Los miembros de la pareja se muestran uno al

otro sin poses, sin caretas, reflejando así su propia personalidad y sentimientos,

elementos que se vuelven fundamentales al establecer un matrimonio.

    La comunicación puede llevar al entendimiento, a formar parejas armoniosas;

nos permite comprender y entender circunstancias, compartirlas y justificarlas,

tolerar o rechazar actitudes o situaciones con las que no comulguemos, y retirar-

nos a tiempo. Recordando que hay muchos aspectos que se comparten, como la

convivencia con la familia política, las necesidades de cada uno, el tiempo libre,

la sexualidad, entre otros, es trascendental tener clara la forma en que esta últi-

ma se establece en la relación sentimental.

    Las parejas contemporáneas carecen de tiempo para convivir; el mismo estilo

de vida hace que se coexista más con otras personas que con la pareja misma, lo

que la mayoría de las veces genera un vacío, un hueco de necesidades persona-

les y afectivas que equívocamente no comunicamos a la persona con la que se

comparte la vida. En nuestra experiencia, la mayoría de las consultas referentes

a la fidelidad o infidelidad de una persona provienen de personas involucradas

en relaciones donde la comunicación ha sufrido fracturas o sencillamente ya no

existe. No podemos dejar de tomar en cuenta que si la comunicación tiene un lu-

gar de suma importancia en las relaciones personales, no lo es todo; también es

necesario que el entendimiento y la tolerancia sean herramientas de las cuales

echar mano a la hora de tomar decisiones, para así compartir la responsabilidad

de sus consecuencias.

    Asimismo, la comunicación puede hacernos entender que muchas veces no

se compartirán los mismos puntos de vista, que las opiniones serán diferentes y

que es esencial escuchar lo que el otro quiere y razonar juntos. Así, este lazo no

se perderá sino, por el contrario, será alimentado por la paciencia y el amor.

El matrimonio o cualquier tipo de relación de pareja que conlleve un compro-

miso tienen que estar bien sustentados en un profundo sentimiento, en la res-

ponsabilidad misma de una decisión propia e íntima de compartir buenos y ma-

los momentos. Por consiguiente, el entendimiento, la comunicación y la armonía

serán parte de la vida misma y se fortalecerán lazos de amistad, compañerismo y

complicidad necesarios para una convivencia estrecha, libre y confiable.