SEXUALIDAD EN LAS DISTINTAS PAREJAS

Dr. Armando Soberanes H.

Deseo empezar a abordar el tema muy al estilo médico, con definiciones.

Sexualidad

Definamos qué es sexualidad:

Según Wikipedia, la sexualidad es el conjunto de condiciones anatómicas,

fisiológicas y psicológico-afectivas que caracterizan cada sexo. También es

el conjunto de fenómenos emocionales y de conducta relacionados con

el sexo, que marcan de manera decisiva al ser humano en todas las fases

de su desarrollo. Es el conjunto de disposiciones, inclinaciones y prácticas

relacionadas con la obtención de placer sexual.

Caray… Parece de Wikipedia, ¡ay, perdón! de ahí es. ¿Y el amor? ¿Y la socie-

dad? ¿Y el alma…? Veamos otra definición:

Es una energía vital que nos transporta desde el nacimiento hasta la muer-

te, y que atraviesa áreas biológicas, psicológicas, sociales y culturales.4

Se acerca, se acerca… ¿Y la historia de nuestras familias? ¿Y el amor y el espí-

ritu…? Ahhh… el amor…

Conjunto de los fenómenos biológicos y psicológicos ligados a la genitali-

dad y la función reproductiva.5

El término “sexualidad” se refiere a una dimensión fundamental del hecho de

ser un ser humano:

Basada en el sexo, incluye al género, las identidades de sexo y género, la

orientación sexual, el erotismo, la vinculación afectiva, el amor y la repro-

ducción.6

Mucho mejor, ahí vamos.

La sexualidad humana abarca el conocimiento, creencias, actitudes, valo-

res y comportamientos de los individuos a nivel sexual.7

Esta definición es muy competente.

Don de Dios (Gn 1.27; 2.18-25) que participa de la bondad y perfección de

todo cuanto el Señor creó originalmente (Gn 1.27 Gn 1.31).8


La religiosa, pobre Dios, siempre le echamos la culpa.

    Desde la teoría sistémica y la terapia familiar se plantea que la pareja es un

sistema con mecanismos reguladores propios, con patrones de interacción repe-

titivos, con comportamientos que dependen uno de otro en forma cíclica y que,

como todo sistema, tiende hacia el equilibrio.

Parte integral de la personalidad que se expresa a través de las manifesta-

ciones psicológicas, biológicas y sociales que constituyen la unidad básica

del ser humano. Distinto de genitalidad. Excede ampliamente la realiza-

ción de cualquier tipo de práctica sexual.9

¡Qué bonito!

Ahora la propia:

Es una energía vital, que nos acompaña desde el nacimiento hasta la

muerte. Una dimensión fundamental del comportamiento y personalidad

del ser humano, relacionada con el ejercicio de la condición de género, en

busca del placer, la satisfacción sexual, el reconocimiento, la pertenencia,

la seguridad personal, el lucimiento y el amor, que se expresa mediante

acciones e implicaciones biológicas, psicológicas, sociales y espirituales.

Es, sin duda, bondad y perfección de todo cuanto el Señor creó; abarca

el conocimiento, creencias, actitudes, valores y comportamientos de los

individuos a nivel sexual. Tiene una estrecha relación con las condiciones

anatómicas, fisiológicas y psicológico-afectivas que caracterizan cada

sexo, pero también con los orígenes, la educación familiar, las costumbres

y el entorno. Incluye una serie de fenómenos emocionales y de conducta,

disposiciones, inclinaciones y prácticas relacionadas con la obtención de

placer sexual y marca de manera decisiva al ser humano en todas las fases

de su desarrollo y de su vida. Se autorregula y es cíclica. Es erotismo, es

vinculación afectiva, deseo, pasión. Es mucho más que genitalia, mucho

más que coito; puede iniciar con un pensamiento, una mirada, un suspiro,

una caricia y no terminar jamás.

Pareja

¿Qué es pareja?

Es un conjunto de dos personas, animales o cosas que mantienen entre

sí algún tipo de relación o semejanza. Se usa para nombrar a cada una de

estas personas, animales o cosas en relación con la otra.10

¿Qué tal mejor la siguiente descripción?

Dos seres humanos empáticos, que comparten gustos, situaciones, cariño,

atracción, actividades, necesidades, ambiciones y sueños, que deciden in-

teractuar juntos para lograr amarse y complementarse, con un bien mayor:

ellos.

    No tiene tiempo ni espacio, no da tregua. Empieza y nunca termina,

puede arder y quedar en cenizas, o congelarse y renacer. Es deseable, año-

rable, necesaria, inolvidable, maravillosa, triste, dolorosa, es todo lo que el

individuo es y puede ser potenciado por dos.

¿Cuántos tipos de pareja hay? Muchos, depende del cristal con que se mire.

   Según Cecilia Jara Valdivia, desde un enfoque terapéutico tenemos a “la espo-

sa enamorada y el marido frío”, “la esposa maternal y el marido desamparado (el

cuidador y el enfermo)”, “el marido bonachón y la esposa infantil”, “los ni contigo

ni sin ti” (parejas simétricas, lucha por el poder, juntos se matan y separados se

mueren).

Según Salvador e l. Von Bertalanffy (1960-1970), los siguientes son modelos

por el subsistema conyugal de cambio: 1) pareja con sistema conyugal abierto;

2) pareja con sistema conyugal cerrado.

   Según Ledere y Jackson (1968), por la estabilidad de la relación hay: 1) es-

table-insatisfactoria; 2) estable-satisfactoria; 3) inestable-satisfactoria; 4) inesta-

ble-insatisfactoria.

   H.E. Ritcher (1970) nos dice que por su comportamiento sintomático hay: fó-

bica, histeroide, esquizoide, epileptoide.

   Según Gulotta (1976), parejas modelo de acuerdo con la “historia curricular”

de la misma (1976).

   Por último, José Antonio Ríos divide a las parejas en tres grandes modelos: se-

gún la dinámica evolutiva de los miembros, según los tipos y niveles de relación,

y según las metas de comunicación y el troquelado.

   Después de haber leído estas y otras muchas clasificaciones, me he decidido

por una: uso la clasificación de individuales. No hay una igual, tienen característi-

cas tan particulares y especiales que la terapia que ofrezco es personalizada e in-

dividualizada, me baso en el amor de la pareja para perpetuarla, me fundamento

en el que ve “los toros desde la barrera” y no en “el que está toreando”. Observo,

escucho, siento, pregunto, propongo y trato de que vean lo que tienen con una

perspectiva abierta.

   Estimado lector/a, en este mundo globalizado y convulsionado, tener una pa-

reja es un tesoro. Si la tienes, cuídala, ámala, trabájala, mantenla fresca, ten sexo

satisfactorio con ella. Si tienes más de una, las obligaciones son las mismas con

cada una.